México entra a las masacres por imitación: un fenómeno que trasciende las fronteras
Un ataque armado en Teotihuacán el pasado 20 de abril puso en el mapa a México como un país donde puede ocurrir una masacre por imitación. Julio César Jasso Ramírez, de 27 años, disparó contra turistas desde la Pirámide de la Luna, mató a una canadiense e hirió a 13 personas antes de dispararse y quitarse la vida.
Este trágico suceso no es aislado, sino que se inserta en un panorama internacional en el que la violencia masiva se ha convertido en un fenómeno que trasciende las fronteras. La Comunidad del Crimen Real es un ejemplo de una subcultura digital que glorifica a los tiradores masivos, y a menudo inspira a individuos a realizar actos semejantes. “Lo que ocurrió en ese sitio arqueológico obliga a México a entrar, de golpe, en una conversación internacional que no puede evadirse”, comenta la experta en ciberseguridad Bárbara Gutiérrez.
De acuerdo con el Instituto para el Diálogo Estratégico (ISD), la Comunidad del Crimen Real es el sector más extremo de un fandom online en el que los participantes se obsesionan con asesinos de alto perfil y a veces intentan una violencia similar. “No se trata sólo de curiosidad por casos criminales, sino de espacios donde el crimen violento se vuelve objeto de admiración y, en algunos casos, de imitación”, señala Gutiérrez.
La crisis de violencia masiva no es un problema nuevo en Estados Unidos, pero sí ha ganado terreno en últimos años. Según un estudio del ISD, al menos siete tiroteos escolares y nueve complots de tiroteo escolar frustrados han estado vinculados con individuos relacionados con la comunidad en 2024 y 2025. Estas agresiones han sido significativamente más letales que las ligadas a movimientos extremistas más claramente ideológicos en el mismo periodo.
La plataforma digital Discord es la más señalada para el encuentro virtual de esta subcultura, aunque también se han encontrado participantes en otros espacios como Tumblr, Telegram, X y entornos de juego y streaming. El ISD advierte que estas subculturas son “descentralizadas, multiplataforma y muy ágiles”, lo que las hace difíciles de rastrear y combatir.
El ataque en Teotihuacán es un recordatorio de que la violencia masiva no es un problema solo de Estados Unidos, sino que también ocurre en otros países, incluyendo México. Es importante que los gobiernos y la sociedad en general se unan para combatir este fenómeno y prevenir futuros atentados.
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