México entra a las masacres por imitación

México entre los países más propensos a masacres por imitación

El ataque armado en Teotihuacán del pasado 20 de abril sacudió a México con una realidad brutal y deliberada. Julio César Jasso Ramírez, de 27 años, disparó contra turistas desde la Pirámide de la Luna, matando a una canadiense y hiriendo a 13 personas antes de dispararse y quitarse la vida. Ese acto de violencia no fue un simple crimen, sino parte de una conversación internacional que no puede evadirse, la de los ataques por imitación alimentados por subculturas digitales que glorifican a tiradores masivos.

De acuerdo con la experta en ciberseguridad Bárbara Gutiérrez, “lo que ocurrió en ese sitio arqueológico obliga a México a entrar en una conversación internacional que no puede evadirse”. El Instituto para el Diálogo Estratégico (ISD) señala a la Comunidad del Crimen Real como el sector más extremo de un fandom online cuyos participantes “se obsesionan con asesinos de alto perfil y a veces intentan una violencia similar”. Esto no se trata solo de curiosidad por casos criminales, sino de espacios donde el crimen violento se vuelve objeto de admiración y, en algunos casos, de imitación.

La Comunidad del Crimen Real se encuentra en plataformas como Discord, Tumblr, Telegram, X y otros espacios donde los participantes se encuentran, comparten imágenes y referencias, y en algunos casos, atacan para rendir homenaje a sus asesinos favoritos o para ganar notoriedad. Europol ha confirmado que este problema también se mueve por entornos de juego y streaming. El ISD describe a estas subculturas como “descentralizadas, multiplataforma y muy ágiles”.

La situación es grave y requiere una atención urgente. El centro de West Point analizó este fenómeno social en febrero y sostiene que la comunidad muestra una forma de participación mediada digitalmente en la que la violencia se convierte en un lenguaje simbólico más que en un acto ideológico. La comunidad es un ecosistema que interactúa entre sí y se refuerza, con participantes que buscan notoriedad y admiración.

México debe asumir su responsabilidad y entrar en esta conversación internacional. La violencia y la imitación no son únicas de México y es hora de enfrentar esta realidad juntos. La seguridad y la protección de nuestras comunidades son responsabilidad de todos. Es hora de actuar y prevenir futuros ataques.

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