Mentidrags: tacones, glitter y…libertad

**Mentidrags: un grito por la libertad y la diversidad en el Teatro Aldama**

Cada fin de semana, el Teatro Aldama se convierte en un espacio liberado de prejuicios y censura, donde la comunidad LGBT+ puede expresarse con libertad. Es allí donde se presenta “A quién le importa”, el musical de Alaska y Dinarama, convertido en un grito por el derecho a ser diferente. Las reinas de Mentidrags, un grupo de drag queens y un drag king que forman parte del elenco, han hecho del teatro su hogar y un lugar seguro para la diversidad.

Fer Soberanes, Yurem, Regina Voce, Leexa Fox, Alejandra Bogue y Carlos Fonseca son algunas de las artistas que han convertido Mentidrags en una realidad en la que la comunidad LGBT+ puede expresarse sin miedo. Para Soberanes, quien comenzó su carrera en proyectos familiares de Disney Jr., el teatro le ha permitido explorar un lado de sí mismo que antes debía cuidar. “Aquí sí tuve la posibilidad de explorar este lado de mi vida, que yo tenía tanto miedo de experimentar, y darme cuenta de que a nadie le importa si eres gay”, comenta con orgullo.

La historia de Mentidrags es fascinante, ya que nació en 2009 como un proyecto creado por José Manuel López Velarde, y pronto fue abrazado por la comunidad LGBT+. Regina Voce, integrante del grupo, afirma que era natural que ese universo tuviera una versión drag. “No nació para la comunidad, pero sí fue creada por alguien de la comunidad. Nació de una mente muy abierta”, dice con conviction.

Mentidrags no solo es un espacio para la comunidad LGBT+, sino que también ayuda a sacar el drag del nicho y llevarlo al teatro comercial. Leexa Fox expresa que le da gusto que muchas personas, incluso heterosexuales, ahora sean fans del drag y se den cuenta de que no solamente es vestirse de mujer. Yurem y Carlos Fonseca, que no pertenecen a la comunidad, han descubierto que el trabajo no se reduce a usar tacones, maquillaje o vestido, sino que implica revisar prejuicios.

En resumen, Mentidrags es un grito por la libertad y la diversidad en el Teatro Aldama. Un musical que ha convertido en un espacio seguro para la comunidad LGBT+ y que ha ayudado a sacar el drag del nicho. Una historia que nos recuerda que a pesar de los prejuicios y la censura, la diversidad siempre habrá un lugar en nuestro corazón y en nuestras vidas.

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