Washington. El economista Jerome Powell ha dejado la presidencia de la Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos después de un mandato de ocho años marcado por los desafíos del Covid, la inflación y la presión de la política. En su momento, el expresidente Donald Trump lo alabó por su capacidad para lograr consensos y su entendimiento de los mecanismos que hacen crecer a una economía. Sin embargo, su gestión también estuvo marcada por la presión para influir en la política monetaria, especialmente desde parte del gobierno republicano.
Powell asumió la presidencia de la Fed en 2018, después de que Trump lo nominase para suceder a la economista Janet Yellen. En ese momento, la economía estadounidense estaba creciendo a un ritmo rápido, con tasas de interés en torno al 4% y un paro en mínimos históricos. Para enfriar la economía, la Fed subió las tasas de interés cuatro veces durante el primer año de mandato de Powell, lo que conllevaría a una política monetaria más restrictiva.
Sin embargo, en marzo de 2020, la economía estadounidense se vio frenada por la primera oleada de contagios del coronavirus. La Fed convocó una junta de emergencia en la que recortó el referencial en un punto y medio hasta dejarlo en el 0%. Ahí permanecerían las tasas durante casi dos años, hasta que en febrero de 2022, con los precios incrementándose casi a un 8% interanual, la entidad viró de dirección. En los siguientes 18 meses, la Fed elevó los tipos de manera continuada hasta incrementar en conjunto los tipos en más de cinco puntos porcentuales.
Su sucesor en la presidencia de la Fed, Kevin Warsh, ha criticado abiertamente la política monetaria de Powell, que según él dejó un quinquenio de inflación por encima de la meta del 2%. Además, la presión de Trump al máximo dirigente de la Fed ha sido intensa, llegando a etiquetarlo públicamente como “cretino” y acusándolo de perjudicar la economía del país al no atender sus peticiones por una rebaja más agresiva de los tipos de interés.
La salida de Powell de la presidencia de la Fed marca el fin de un capítulo en la historia de la institución y deja abiertas preguntas sobre el futuro de la política monetaria en Estados Unidos.
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