Israel dedicó dinero para influir en televoto de Eurovisión desde 2018, revela New York Times; gasta un mdd en 2024

Israel habría gastado al menos un millón de dólares en 2024 para influir en el televoto de Eurovisión, según revela un reportaje de investigación del New York Times. El diario estadounidense afirma que los esfuerzos de Israel por influir en la votación de Eurovisión comenzaron años antes de lo que se creía, y que la mayor parte del dinero para financiar esta campaña procedía del Ministerio de Asuntos Exteriores.

Según los registros financieros, Israel gastó un millón de dólares en 2024 en la promoción de Eurovisión, dinero que provino de la oficina de “hasbara” del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu. Un apartado del presupuesto de esta oficina especificaba que se habían destinado fondos para la “promoción del voto”. Además, un antiguo compositor israelí para Eurovisión, Doron Medalie, asegura que el Gobierno israelí llevaba promocionando discretamente a los artistas de su cadena de televisión desde al menos 2018.

El New York Times pone como ejemplo el caso de España, país del que ha obtenido los porcentajes de votos del voto popular en la final de Eurovisión 2023. Según esos cálculos, la representante israelí de esa edición, Yuval Raphael, habría obtenido un tercio del televoto registrado en España, un 33,34 %, que equivaldría concretamente a unos 47.570 votos. El reportaje recuerda entonces que, puesto que las normas de Eurovisión permitían a la misma persona votar hasta en 20 ocasiones, habrían bastado “solo unos pocos cientos de personas, votando en masa”, para asegurar la victoria de la candidata israelí.

Aunque la Unión Europea de Radiodifusión (UER) afirmó que no se habían dado irregularidades en la edición de Eurovisión de 2023, el New York Times subraya que el ente no se encargó de ninguna auditoría externa ni ha hecho públicos los datos del televoto. Esto ha llevado a algunas críticas sobre la transparencia de la votación en el festival.

En resumen, el caso del televoto de Eurovisión en Israel y España pone de relieve el complejo juego de influencia y propaganda que se lleva a cabo en el festival, y cuestiona la transparencia de la votación.

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