México enfrenta desafíos en proteger su mercado interno ante la persistente entrada de mercancías hechas en China, a pesar de los aranceles de hasta 50% que impusieron el pasado 1 de enero. La medida tiene como objetivo frenar la caída del empleo y la producción nacional en sectores como la industria textil y la confección.
La Cámara Nacional de la Industria del Vestido (Canaive) informó que en enero, México importó bienes confeccionados por 669 millones de dólares, un aumento en comparación con los 664 millones del año anterior. Sin embargo, este crecimiento se ve influenciado por la entrada de mercancías ilegales a través de mecanismos como el contrabando, la subvaluación y la triangulación, lo que genera daño a la economía local.
El presidente de la Canaive, José Pablo Maauad Pontón, señaló que “mientras no se cierren los huecos de importación ilegal, sigue habiendo una coladera”, lo que impide que los aranceles tengan el efecto deseado. Según Maauad, la falta de regulación en la importación de productos provenientes de Asia lleva a que las empresas malas actúen en la sombra, lo que genera pérdidas económicas.
A pesar de estos desafíos, el director global de Channels & Alliances en Livingston International, Rody Camacho, confía en que las importaciones de productos provenientes de China disminuirán en los próximos meses. Sin embargo, Camacho indica que la reevaluación de proveedores y la revisión de estructuras legales y operativas por parte de las empresas, junto con un ajuste en fracciones arancelarias, serán fundamentales para adaptarse a los nuevos cambios arancelarios.
La implementación de los aranceles de hasta 50% ha provocado que los sectores más sensibles, como las telas y confecciones, enfrenten dificultades en la competencia y en la rentabilidad. La búsqueda activa de proveedores alternativos en países con tratados comerciales con México se convierte en una tarea crucial para mantener la competitividad en el mercado.
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