Fernando Bonilla, el actor que ha cautivado a miles de televidentes con su papel en la versión mexicana de “La Oficina”, ha hablado abiertamente sobre su experiencia en la serie y su relación con los políticos que buscan apropiarse de símbolos ajenos para hacer propaganda. En un reciente comentario, Bonilla afirmó que en “La Oficina” nadie cede ante los políticos y que, al usarse su imagen para propaganda política, se traspasó un límite.
Fernando Bonilla se convirtió en un personaje destacado en “La Oficina” desde que su gafete presume el nombre de Jerónimo Ponce III, el gerente regional y heredero de Jabones Olimpo. Su ascenso inesperado llevó a que su cara apareciera en memes, reels y anuncios, y sus opiniones públicas ganaron mayor eco. Sin embargo, a diferencia de su personaje, Bonilla sabe que el lenguaje cuenta y que los políticos buscan apropiarse de símbolos ajenos para hacer propaganda.
Cuando Movimiento Ciudadano usó la imagen de Jerónimo en redes para hacer proselitismo, Bonilla marcó un límite y expresó su descontento. Afirmó que fue un error de la parte de Movimiento Ciudadano y que, como actor, no está dispuesto a ser utilizado para fines políticos. Bonilla también destacó la importancia de que los ciudadanos no renuncien a discutir la vida pública, aunque esa discusión venga acompañada de ruido y reclamos.
En el momento en que las redes sociales son el pulso que late al ritmo de la sociedad, Fernando se muestra orgulloso de tener un corazón rojo, una forma de expresar su ideología, y destaca la importancia de la expresión ciudadana, ya sea a favor o en contra del partido, sin sentirse obligado a ser el portavoz de alguno de ellos.
Fernando Bonilla es hijo de Héctor Bonilla y Sofía Álvarez, pero ha seguido sus propias huellas en la escritura, la dirección y el teatro. La reconciliación con la actuación comenzó cuando entendió que podía ejercerla a su manera, sin intentar ocupar el mismo lugar que su padre. La distancia entre él y su padre en la profesión ha sido un tema que ha llevado mucha reflexión, ya que inicialmente quería dejar a un lado su fama por el miedo de que todo lo que hiciera fuera contagiado ante los ojos del público por ser hijo de Héctor Bonilla.
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