María del Rosario Espinoza sigue siendo una fuente de inspiración para México, diez años después de su retiro del deporte competitivo. La medallista de oro en Juegos Centroamericanos y Panamericanos y exponente del parataekwondo mexicano, sigue dejando huella en la historia del deporte nacional.
Desde su retirada, Espinoza se ha convertido en una entrenadora destacada, observando con orgullo el impacto de su trayectoria en las nuevas generaciones de atletas. El cariño del público y el respeto de los jóvenes atletas son un reflejo constante de su legado. Aun cuando pasa por la calle y les recuerdan sus participaciones olímpicas, Espinoza se regodea en el hecho de que su historia ha inspirado a muchos.
“Me pasa mucho que en la calle me recuerdan mis participaciones en los Juegos Olímpicos y más o menos les calculo la edad, para saber en cuáles me vieron. Para mí, lo más importante es que contribuí con algo bueno para mi país y sé que he motivado a muchos atletas; espero que esa motivación sirva para que esa cadena siga”, mencionó en una entrevista con EL UNIVERSAL Deportes.
Como entrenadora, Espinoza busca que toda su experiencia sea clave para mantener al equipo nacional de parataekwondo sólido y con el hambre competitiva necesaria para pelear. “Para mí, es muy importante que el equipo de parataekwondo esté motivado; es un trabajo de todos. Sabemos que no siempre hay buenos momentos, todos pasamos por diferentes situaciones, y es ahí donde juntos salimos adelante. Juego con la experiencia y lo que he vivido en el deporte, para que ellos puedan seguir sumando y no cometer errores”, finalizó.
Con su dedicación y compromiso, María del Rosario Espinoza sigue siendo un referente para el deporte mexicano. Su legado y su influencia en las nuevas generaciones de atletas serán siempre una fuente de inspiración para México.
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