“Cocodrilos en casa: la pasión de un zacatecano por la educación ambiental”
En un predio de Morlán, en el estado de Morelos, Andre Rocha vive una verdadera aventura. En su hogar, alberga a 27 cocodrilos, caimanes y ocho pitones, que no son solo mascotas, sino también ambas especies a conservar. Andre, un zacatecano apasionado por la educación ambiental, ha creado la “Casa de los Cocodrilos”, un espacio autorizado por la Semarnat para la reproducción controlada de especies en cautiverio.
La fascinación de Andre por los cocodrilos se remonta a cuando era niño, alucinado con documentales sobre animales y películas de dinosaurios. “No me gusta lo convencional, los crocodilianos se me asemejan más a un dinosaurio. Los dinosaurios me encantan, tener cocodrilos es como tener un dinosaurio en casa”, confiesa. Desde entonces, Andre ha dedicado su vida a difundir el mensaje de conservación de estas especies y a crear un hogar seguro para ellos.
La Casa de los Cocodrilos es un lugar único, donde Andre y su esposa Diana cuidan a los reptiles con dedicación y cariño. Varios veces a la semana, limpian los recintos, estanques y alimentan a los cocodrilos con tilapias y pollos. Con cautela abren las vallas y se acercan a ellos, conocedores de sus personalidades. “Roco es de los más tranquilos, y Ali es muy nerviosa”, dice Andre.
La labor de Andre no termina ahí. También tiene como objetivo reproducir y comercializar a los cocodrilos a diferentes zoológicos y instalaciones autorizadas. “Podemos mandarlos por avión, vuelan en sus cajas, con sus especificaciones y su legal procedencia”, asegura.
La historia de Andre y sus cocodrilos es un ejemplo inspirador de cómo la pasión y el compromiso pueden hacer una gran diferencia en la protección de la biodiversidad. Como lo dice Andre, “tener cocodrilos es como tener dinosaurios en casa” y su empeño nos muestra que es posible hacer una diferencia con la educación ambiental.
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