En México, una de cada tres personas que se someten a cirugía plástica cosmética padece un trastorno dismórfico, mientras que entre 12 y 46 por ciento de los casos están relacionados con depresión. Además, se registran alteraciones de personalidad en un 45 por ciento de los pacientes, según alertó la profesora de la Facultad de Medicina de la UNAM, Mariblanca Ramos Rocha.
Ramos Rocha detalló que la preocupación por tener defectos físicos es una preocupación común en quienes buscan someterse a una cirugía plástica. “De 75 a 80 por ciento de quienes se someten a una cirugía plástica cosmética presenta un trastorno dismórfico, es decir, una preocupación por tener defectos físicos que para otros podrían carecer de importancia”, subrayó la especialista. Según los casos registrados, las motivaciones para someterse a una cirugía plástica pueden ser físicas, pero también psicológicas, y en muchos casos, están condicionadas por factores culturales y sociales.
La experta enfatizó que es fundamental conocer las motivaciones del paciente, ya sean físicas o psicológicas, para determinar si la intervención puede contribuir a aliviar el malestar emocional. “Desde la primera consulta médica es importante conocer las expectativas del paciente, ya sean físicas o psicológicas, y brindar información clara sobre los riesgos y posibles beneficios de la cirugía”, señaló Ramos Rocha.
La relación entre la cirugía estética y la salud mental es un tema de preocupación creciente, especialmente en América Latina y Asia, donde se han documentado casos de pacientes que buscan someterse a intervenciones complejas con el fin de satisfacer patrones sociales y culturales. La especialista advirtió que la “occidentalización” de los rasgos físicos mediante cirugías como el agrandamiento de ojos es un fenómeno preocupante que debe ser abordado con responsabilidad.
La opinión de Ramos Rocha es que la cirugía plástica puede ser beneficiosa para aquellos que lo necesitan, pero debe ser realizada con responsabilidad y tras una evaluación exhaustiva de los riesgos y beneficios. “La calidad de vida del individuo puede ser impactada directamente por la cirugía, pero también debe ser considerada la influencia de factores culturales y sociales”, enfatizó.
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