Angel Boligán, reconocido caricaturista de EL UNIVERSAL, ha logrado una gran hazaña al ganar el primer lugar en la edición número 19 del Concurso Internacional de Caricatura y Cartón de Vianden / Luxemburgo 2026, con su ilustración “La voluntad del pueblo”. Esta noticia no es solo un reconocimiento a la habilidad y habilidad artística de Boligán, sino también un reflejo de la relevancia de la democracia y la voluntad popular en la sociedad actual.
Boligán explica que su cartel, publicado el 15 de marzo pasado, representa la idea de que los gobiernos a menudo interpretan la democracia de manera diferente a la que la mayoría de la población prefiere. Su ilustración muestra a personas pequeñas al lado del líder, pero todas juntas logran voltear y señalar hacia otra dirección, hacia la voluntad del pueblo. “No representé a un país en específico, sino la escultura de un líder que señala el camino a seguir para el pueblo”, enfatiza.
La creación del cartel fue un proceso que le tomó varias horas y varios días para concretar la idea. “La idea puede tomar mucho tiempo, nosotros vamos escogiendo un tema y lo tenemos en mente y varias a la vez y vamos reflexionando hasta que en un momento determinado sabemos exactamente qué queremos decir y tenemos algún elemento gráfico que nos satisface”, dice Boligán.
Este concurso es reconocido en Europa y a nivel internacional, y atrae a cartonistas de todo el mundo con temáticas distintas para visibilizar los problemas de sus países y sus propias opiniones. “No utilizo en este cartón ninguna bandera, porque eso le cortaría la imaginación al espectador y le daría tiempo de caducidad al cartón, porque no es una situación exclusiva de Cuba o de México, sucedía en Hungría, en Rusia, en muchos países la cuestión con la democracia y la voluntad popular es un tema”, remarca Boligán.
La victoria de Boligán en este concurso es un reconocimiento a su habilidad para plasmar problemáticas sociales en su arte, y muestra la relevancia de la democracia y la voluntad popular en la sociedad actual. Su trabajo es un ejemplo de cómo el periodismo gráfico y de opinión pueden ser universales y transcendentes, sin limitarse a una sola región.
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