**Abaratan diésel tras amenaza fiscal**
Las amenazas del Servicio de Administración Tributaria (SAT) a las estaciones de servicio han llevado a los gasolineros a bajar el precio del diésel, pero analistas temen que esta medida pueda incentivar prácticas nocivas en el mercado. Según informes de la Comisión Nacional de Energía, el 61% de los expendios ya venden hoy el litro de diésel en menos de 28 pesos, el tope fijado por el gobierno y el gremio.
La Secretaría de Hacienda redujo el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) a los combustibles, especialmente a la gasolina regular y el diésel, mientras que Pemex ofrece descuentos a sus distribuidores para garantizar los topes al precio. Sin embargo, analistas creen que esto ha sido insuficiente, por lo que los gasolineros van a cumplir mediante adulteraciones, mezclando combustible robado o huachicol, y regresando a los litros de 850 y 900 mililitros.
Gonzalo Monroy, director de la consultora GMEC, opina que las gasolineras van a cumplir con el acuerdo “voluntario” bajo la misma base de comparación, lo que equivale a poco más de 10 mil estaciones de las 14 mil con permiso vigente y operando. “Es normal que se busquen disminuir los costos ante un escenario en el que los márgenes son más estrechos”, agregó Alejandro Montufar, director de PetroIntelligence.
Si bien la fijación de precios podría favorecer a las familias de menores ingresos, analistas de Banamex indicaron que el control genera distorsiones. “Destaca que en México la política de fijación de precios de la canasta básica se suma al establecimiento de un precio máximo de la gasolina de bajo octanaje de 24 pesos por litro”, enfatizaron en un reporte.
La Profeco sigue con sus verificaciones para garantizar que el tipo de actividades fuera del marco regulatorio no se materialicen. Lo que sí es que hemos visto que esas prácticas se han ido reduciendo con la evolución del sector y aquí es importante el papel que tiene la Profeco con sus verificaciones”, opinó Montufar.
La política de fijación de precios de la canasta básica se suma al establecimiento de un precio máximo de la gasolina de bajo octanaje de 24 pesos por litro, lo que ya ha generado efectos adversos como robo de combustible (huachicol), venta de otros productos (gasolina premium y diesel) a un precio mayor, adquisición de combustible robado, o entrega de menos productos al cobrado para poder mantener los márgenes de ganancia y cumplir con el compromiso del precio máximo”.
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