México tiene uno de los parques vehiculares de camiones y autobuses más antiguos del mundo, con una edad promedio de 19 años, lo que contribuye a la obsolescencia, contaminación e inseguridad en la vía pública. De acuerdo con los datos de la Dirección General de Autotransporte Federal y la Asociación Europea de Fabricantes de Automóviles, sólo Perú tiene camiones más antiguos, con una edad de 20 años.
La situación es especialmente preocupante en las ciudades y estados fronterizos, donde se pueden ver autobuses usados prestando servicio de transporte urbano o suburbano, escolar y de personal. El presidente ejecutivo de la Asociación Mexicana de Distribuidores de Automotores, Guillermo Rosales, subrayó que la importación de camiones usados desde Estados Unidos no ayuda a mejorar la situación, ya que contribuye a mantener el parque vehicular en un estado de obsolescencia.
Para intentar estimular la venta de unidades más modernas, el gobierno federal lanzó el Programa de Atención Inmediata para la Protección a la Industria de Vehículos Pesados, que otorgará beneficios fiscales a quienes compren camiones o autobuses hechos en México. El programa tiene cuatro ejes para impulsar la comercialización de vehículos nuevos: permitir la depreciación acelerada por la compra de un vehículo pesado, promover el financiamiento a través de garantías de Nacional Financiera, actualizar los precios de referencia en aduanas para la importación de unidades usadas y actualizar la norma de dispositivos mínimos de seguridad.
El presidente ejecutivo de la Asociación Nacional de Productores de Autobuses, Camiones y Tractocamiones, Rogelio Arzate, destacó que en Estados Unidos existe un programa de renovación del parque de camiones pesados específico y bien instrumentado, que permite comercializar unidades más nuevas. “Políticas públicas bien instrumentadas, que ayuden a cumplir dentro de la perspectiva regulatoria de normas, medio ambiente y seguridad vial, permiten que los parques vehiculares sean de mejor calidad”, indicó.
Es evidente que México debe hacer un esfuerzo significativo para actualizar su parque vehicular y mejorar la seguridad y la sostenibilidad en la vía pública. Con la implementación del programa de atención inmediata para la protección a la industria de vehículos pesados, es posible que se puedan impulsar la comercialización de vehículos nuevos y mejorar la situación de la obsolescencia y la contaminación.
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